El Mundo Today

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2011/09/28

What would happen?


if one fine morning


the world just ate itself?


Without any warning


no space-time continuum


or those awful jobs


or worrying ‘bout the self.


No more boredom in a room


or cleaning clothes and washing delph.


No more hangovers or love disasters.


No more Birthdays or Christmas days.


No more crap or walking on crap.


No appliances breaking or dripping taps.


The ultimate end of everything


must be all and something.


For one, no more no sleeping at night.


Why doesn’t it just go and eat itself?


Maybe now it’s working up an appetite.










2009/07/21

Aparición de la Virgen en Irlanda

El tronco cortado de un árbol situado frente a la Iglesia de Holy Mary (Santa María) ha despertado toda suerte de inimaginables especulaciones en el condado de Limerick, en Irlanda. Fervientes devotos llegan de todas partes del país a homenajear con una vigilia de velas y de rezos lo que consideran una imagen de la Virgen María. El párroco local, desesperado, increpa a los creyentes que no deben adorar un árbol, pero las cosas del más allá se han apoderado de algunas almas cristianas de este católico país.

Estos irlandeses me han hecho pensar en la vida y en la magia. Pocas veces me he conformado con la creencia habitual de que la magia no existe. Creo sinceramente que sí, que la naturaleza está llena de una magia potencial esperando que nuestra imaginación le dé un nombre, la fotografíe, invente una historia, la haga real. Por otro lado, también sé que la magia no existe. Veamos si os lo puedo explicar. Yo creo que la vida nos regala momentos que podrían ser mágicos, los cuales sólo somos capaces de distinguir y de disfrutar si nos abrimos con sencillez a su magia. No obstante, al igual que los científicos más escépticos, dudo de la existencia de la magia y a pesar de llevar un nombre tan imaginario, me resisto a creer que existo, excepto en continua destrucción. Por ello es que me llamo D.Ruida.

Aunque parezca que me contradigo, no es así. Hace poco yo también encontré un tronco cortado. Tenía forma de elfo o de gnomo. Cuando era niña, soñaba que estos seres existían y creía firmemente que si visitaba algún país escandinavo, se me aparecerían. Han pasado algunos años desde entonces, pero lo imposible ha sucedido y no en Escandinavia, sino en Pontevedra. Hace menos de un mes, me encontré de bruces con la imagen de un gnomo en un tronco cortado. El hecho me hizo sentir una alegría inefable y sonreír con profunda inmensidad; mi niña interior supo que había cumplido su sueño infantil y aquello era mágico. Es obvio que los gnomos no existen y no voy a darle más importancia ni significado al suceso. Sin embargo, por un instante, en el infinito poder de un momento, la realidad se mezcló con la ficción, el pasado y el presente se disolvieron y la niña que fui yo sintió la magia de la vida llenar su alma con la más hermosa de las dichas.

Me pregunto por qué los devotos irlandeses no son capaces de ver que es su imaginación y no la realidad la que ha dado vida a la imagen del tronco. Quizás necesitan creer con firmeza en la veracidad de una aparición para reafirmarse en una fe mutilada tal vez por los recientes escándalos del clero irlandés. Quizás buscan convencerse a sí mismos de la existencia de algo en lo que están dejando de creer. Y he aquí que la magia con que podrían haber sido regalados desaparece y se convierte en el hazmerreír de la prensa irlandesa.

Acabo estos pensamientos deseándoos que la naturaleza os regale muchos momentos mágicos y deseando que sepáis disfrutarlos. La nada se apodera del mundo, decía Michael Ende en La historia interminable. No dejemos que así sea. Dejemos que, mientras caminamos con los pies bien firmes sobre la tierra, cansados con la rutina del vivir, nuestra imaginación sepa inventar un mundo paralelo lleno de magia.

2009/06/30

Los taxis ecológicos de Dublín

Ecocabs

Desde el 1 de abril hasta el 31 de diciembre, forman parte de la fauna urbana de Dublín ciertos insectos coloreados que transportan gratis a los pasajeros que así lo desean por el centro de la ciudad. Se trata de los taxis ecológicos, triciclos de pasajeros que promueven una ciudad limpia, ecológica y libre de coches.

Los ecocabs o taxis ecológicos aparecieron como medio de transporte alternativo para desplazarse por un centro de ciudad más preparado para encontrarse uno de bruces con los numerosos famosos irlandeses que para la cantidad de coches que conviven en esta pequeña capital europea. Excepto en el invierno, valientes ciclistas se apoderan de las calles de Dublín como pesados moscardones del asfalto, dentro de los cuales descansan turistas con pies doloridos, dublineses tras un día de compras, perezosos de asiento fácil y cualquiera que desee probar este nuevo tipo de transporte ecológico.

No es necesario pagar nada por el desplazamiento. Su utilización es totalmente gratis, aunque mentiría si me callase que suelo ver a los turistas y otros pasajeros dejar ciertas monedas en la mano del sufrido ciclista, a modo de propina. Esta propina es más que merecida para quien con lluvia o con sol se esfuerza por llevar a sus pasajeros a cualquier lugar de Dublín en un área de 2 Km. No obstante, no es obligatoria ni necesaria. Los ciclistas de los taxis ecológicos tienen un buen sueldo y el servicio es totalmente gratis, como ya he dicho.

Los taxis ecológicos son financiados por sus patrocinadores, Yoplait, SevenUp, etc. que personalizan los triciclos con sus eslóganes y sus colores de marca, consiguiendo anunciar de forma original sus productos por las calles de Dublín. De esta manera, el tráfico de las calles centrales se ve liberado, los transeúntes disfrutan de un transporte ecológico a la vez que divertido y los patrocinadores emplean su presupuesto de márketing en anuncios que respetan el medio ambiente.

En este vídeo podéis ver los taxis ecológicos de Toronto, que son muy parecidos a los de Dublín.

2009/04/28

La “Funky Seomra”

Numerosos desconocidos se unieron gracias al poder de la música y construyeron un tren humano que vibró en el salón de baile con la energía de los dioses que creó la fiesta funky


Aquel sábado por la noche sería como otro sábado cualquiera sino supiera que era el tercero del mes y eso significaba asistir a la Funky Seomra en un local de Dublín. En esta fiesta funky habría música de diferentes estilos, espacio para bailar, cojines y puffs donde descansar y tomarse un té relajado o algún zumo, o incluso una ensalada o alguno de los deliciosos postres caseros. Habría juegos de mesa, hullahops, globos, decoraciones fantasmales y animaciones visuales de gran poder evocativo. Y, sobre todo, habría personas diferentes que no se avergonzarían de mostrar su diferencia en la pista de baile, aunque no hubiese alcohol ni drogas en el local.

Es difícil escribir algo sobre esta fiesta porque cada vez que asisto es distinta. He ido cuatro veces y las cuatro veces he vivido una experiencia diferente y única.
(Flor)


Lo que más me impresiona de la Funky Seomra es su elemento unificador; el saber que volveré a casa con una gran alegría, fruto de una misteriosa comunión.
(Árbol)


Aquel sábado volvían a estar allí mis dos fieles compañeras de baile libre y el alegre muchacho que se nos había unido hacía dos sábados de fiesta. Los cuatro nos mezclábamos con los demás de la sala, nos íbamos de paseo a explorar otra zona y bailar con otros amigos, nos reencontrábamos y teatrizábamos piezas musicales exóticas con mucho humor. A veces nos uníamos a algún tren creado con espontaneidad. Otras creábamos nosotros algún baile o movimiento espontáneo e invitábamos a otros a unirse. La música nos reavivaba, el calor humano nos reconfortaba, el agua envasada nos reponía.

La Funky Seomra es otro mundo, se parece mucho a una discoteca, pero a veces recuerda a las memorables fiestas de pueblo o incluso a los bailes de boda. Es tan familiar.
(Tierra)


Quería encontrar un lugar donde no me sintiese un bicho raro por no apetecerme beber unas copas en el país de la Guinness. Lo he encontrado y es algo especial.
(Vida)


Aquel sábado como todos, después de bailar y recrearnos en un ambiente sano, familiar y entrañable, nos preparamos para despedir la noche a la 1h de la mañana con el típico baile que en nuestro grupillo llamamos "de las hadas". Como posesos por un poder musical inefable, creamos entre todos los asistentes un círculo de cuerpos danzantes en espirales de vida y energía. Como indios alrededor de una invisible lumbre al aire libre, descubrimos la fuerza de nuestro interior y de la unión con los demás a través de un baile que nos convertía en dioses por una noche, en hadas mágicas de un mundo hermoso.

La Funky Seomra no se puede expresar
con palabras. Hay que vivirla para sentir sin drogas ni alcohol la alegría de ser humano.
(Amor)

http://www.dancefree.ie/

2009/03/17

Un año más celebramos el día de San Patrick

Desde Dublín, Irlanda

Voy a dejar a un lado las celebraciones de los demás días, que han ido aumentando en los últimos años, para centrarme en el día más esperado, el de San Patrick o San Patricio, en el cual numerosos irlandeses y muchos extranjeros se atavían con colores verdes y naranjas: enormes sombreros, gafas con el símbolo del trébol, caras pintadas con banderas y más tréboles, fulares, pelucas pelirrojas, barbas, barrigas de bebedores de cerveza; lo inimaginable convertido en símbolo del irlandés típico, pero siempre en los mismos colores, verde y naranja, para salir a la calle a celebrar un año más la existencia de este Santo, conocido entre los irlandeses por haber liberado a la isla de las serpientes.


Lo más típico en este día y algo en lo que muchos irlandeses han perdido el interés es ir al desfile de San Patrick. Suele empezar a las 12h de la mañana, hora irlandesa, decía una amiga de este país, es decir, unos minutos más tarde de las 12h para no romper la tradición de la poca puntualidad de estos isleños. Este año el sol nos saludó desde la mañana y por primera vez en su vida muchos irlandeses pudieron asistir al desfile sin los habituales abrigos.



En los últimos años el desfile parecía haber mejorado; había carrozas impresionantes, gigantescos globos, animación continua, la gente reía, pitaba, gritaba.



Este año se nota la crisis hasta en el ambiente festivo del día de San Patricio: casi no nos enteramos de cuándo empezó el desfile y desde luego no nos dimos cuenta de cuándo acabó hasta que la gente empezó a tomar las calles. No hubo una presentación y un cierre espectaculares.



Y la gente no tenía ganas de participar; no hubo gritos, ni palmoteos, ni pitidos. Estuvo más bien soso. Habrá que probar suerte el año próximo.



La fiesta continúa en los pubs, donde se encuentran la mayoría de los irlandeses. Allí me dirigí con mi pequeña comitiva después de degustar un plato típico irlandés (“Irish stew”) en uno de los cafés locales.



La música en directo, las canciones tradicionales, la cerveza verde o negra o rubia, las pelucas, los atuendos múltiples ya mencionados y los colores constantes del día, verde y naranja, adornan los pubs y nos desean una feliz celebración hasta el año que viene. El desfile no ha sido de los mejores, pero celebrar este día ha valido la pena. Hip!!

2008/12/02

Visitar Dublín: la cuestión de la comida


Me gustaría abrir este artículo con la polémica pregunta: ¿se come bien aquí? En mi humilde opinión, si bien Dublín no es de los lugares donde se come mejor en el mundo, pues vaya, se come bien, sí. Ahora bien, hay que conocer las costumbres culinarias para saber adaptarse y no juzgar la aparente escasez alimenticia a ciertas horas del día.

En España la tendencia es a comer un plato fuerte al mediodía y cenar por la noche con otro plato fuerte, unas tapillas o bien un vaso de leche o una sopita. En Irlanda, los horarios se invierten y la comida ligera de la noche en España se convierte en lo que los irlandeses conocen como el “lunch”: las tapillas se convierten en el famoso sándwich, que se puede adquirir en cualquier pub, donde también hay a la disposición del hambriento cliente sopas recién hechas o platos fuertes en forma de “carvery lunch”.

Esta denominación viene del inglés “carved meat = carne cortada” y, efectivamente, esto es lo que se sirve en la mayoría de los pubs donde se ofrece este tipo de comida. Suele poder elegirse entre dos o tres tipos de carne: carne asada (de vaca, jamón o pavo), que se corta en rodajas delante del consumidor y se suele acompañar de patatas (al horno, en puré o fritas) y verduras hervidas (zanahorias, col, nabos). En los últimos años hay más variedad en los pubs y la oferta incluye platos con sabores asiáticos, acompañados de arroz, pollo con diversas salsas y acompañamientos, etc.

Por eso la próxima vez que un quinceañero afirme de forma categórica que en Irlanda se come fatal, asentid con solidaridad (es posible que el pobre lo haya pasado francamente mal, no sólo por la cuestión de la comida) pero recordad que el sándwich, las patatillas y la manzana que sus familias les dieron para pasar el día en el centro sólo son comparables a nuestra sopita, nuestras tapillas y nuestro vaso de leche de la noche. Estoy segura de que a la mayoría de estos estudiantes turistas los recibía una pródiga cena con diversos platos por la noche.

Otro dato interesante en esta misma línea de cultura culinaria es el “incomprendido” término inglés: "dinner". Aunque en las escuelas se nos enseña que equivale a cena, realmente significa comida fuerte, que suele comerse por la noche (de ahí nuestra traducción por cena) pero también se puede consumir a las 2h o 4h de la tarde. Esto es harto frecuente los domingos, en los que la resaca del día anterior pide un desayuno irlandés en toda regla antes de la hora de la comida y el copioso desayuno hace que los irlandeses se salten el lunch y se vayan directamente a comer su dinner, habitualmente en un pub. El domingo los pubs exudan vida comunitaria; las familias se reúnen para comer y, sobre todo beber, todos juntos, los músicos sacan sus instrumentos musicales y deciden deleitarnos los oídos y, en fin, la vida cotidiana se modifica un poco en los ambientes más tradicionales.

Un día de estos, cuando se acabe el período de recesión y pueda volver a salir de casa (es una buena excusa para evitar mencionar mi pecado capital: la pereza), os comento dónde se puede comer bien.

2008/07/08

Apuntes para una visita a Dublín

Seas mochilero, viajero de lujo, turista rematado o simplemente comerciante en viaje de negocios, habrá algo que te sorprenderá de Dublín: lo caro que resulta visitar y conocer esta ciudad. Por eso, hoy te voy a presentar un lugar que no suelen destacar las guías turísticas y que resulta totalmente gratis.

Se encuentra en el Phoenix Park, que con 712 hectáreas es el parque público amurallado más grande de Europa. Hay un autobús de reciente creación que por un solo euro se detiene en diferentes partes del parque, incluido el zoo, el centro de visitas y la Farmleigh House. En este parque también podrás, con un poco de suerte, contemplar algunos ciervos.

La semana pasada me acerqué a la puerta de Castlenock del Phoenix Park (hacia el norte) y si bien no vi ningún ciervo, sí tuve la suerte de hacerme amiga de algunos burros y, como están en peligro de extinción, decidí rendirles homenaje en esta foto.
Para acceder a esta entrada del parque, se puede coger el autobús 37 en Hawkins St. Otra de las puertas del parque se encuentra muy cerca del río Liffey, a poca distancia de la fábrica de Guinnes, que sólo recomiendo como visita si te hace verdadera ilusión. A mí pagar 15 euros por ver una exposición sobre la fabricación de la cerveza y una vista panorámica de Dublín me parece excesivo.

Me acerqué a la entrada de Castlenock con la idea de visitar la mansión Farmleigh, que fue propiedad de Edward Guinness, biznieto del fundador de la fábrica Guinness, Arthur Guinness. Hoy en día se utiliza para alojar a jefes de estado y otras personalidades.
Establos de la Farmleigh House

En la mansión se organizan conciertos y otras actividades; por eso conviene echarle un vistazo a su sitio web por si hay algo organizado: www.farmleigh.ie. También hay ferias de libros de segunda mano y de antigüedades, mercadillo de comida en ciertos días, varios jardines y lagos. Existe una visita guiada para ver el interior de la casa y es totalmente gratis. Que el carácter austero del exterior de la vivienda no os disuada; merece la pena explorar lo que esconde su interior y entrar en una nueva época.

En el lugar se respira una gran tranquilidad. No hay muchos turistas. Verás a los jardineros trabajando a medida que visitas el jardín. Verás caballos y burros. Verás recuerdos de otra época y podrás regresar al ruido de la ciudad con el agradecimiento de un día sencillo y agradable.

2008/03/26

Oscar a la mejor canción original

Aunque la ceremonia de los Oscar ya ha pasado a la historia reciente de nuestras ocupadas mentes, Dublín sigue conmemorando el triunfo de Glen Hansard y Markéta Irglová como compositores de la mejor canción original de 2008. Su cara aparece en los escaparates de las tiendas de discos y en todas las papelerías en la portada de la revista irlandesa de música pop Hotpress.

Glen Hansard cuenta en un vídeo de youtube que Falling Slowly habla de la maravillosa experiencia de sentirse atraído por una mujer en una fiesta y descubrir que es la suya propia. Mi interpretación de la canción, en cambio, era totalmente distinta. Creía que la letra de la canción se refería a la historia narrada en la película. Si bien esto no me sorprende conociendo las canciones que suele componer Glen Hansard para su grupo The Frames, las cuales se prestan a diversas interpretaciones.

Once es una sencilla historia de amor, que narra el encuentro de dos barcos a la deriva (Glen y Markéta) que se dan ánimos para llegar a la orilla y deciden separarse una vez alcanzada ésta al considerar que el futuro no les reserva una historia común. Es una historia conmovedora y triste a un tiempo, con mucha música y diálogos de un gran realismo. Se trata de una especie de vídeo casero realizado por unos amigos para mostrarnos una pequeña fotografía musical de la vida dublinesa. Si deseáis leer una crítica más profesional de la película, echad un vistazo a esta página: http://www.decine21.com/peliculas/Once-10610.asp

La simplicidad de la película encaja perfectamente con la imagen que tengo de The Frames. Las actuaciones de este grupo exudan sentimientos de comunión y agradecimiento ante la creación musical y humana. Tras ofrecernos lo mejor de su música, Glen Hansard nos saluda y aplaude humilde y tímidamente desde el escenario, a nosotros, a su público, sonriente, respetuoso y agradecido ante tantas miradas iluminadas. Y es que su talento no sólo radica en la calidad de su música y de sus letras, cuya valoración dejaré a los expertos en estos temas, sino también en la sencillez de su persona. Glen nos habla al corazón como espectadores y nos abre una pequeña ventana a la bondad del género humano.

Por eso cada vez que escucho Falling Slowly no puedo por menos que pensar en los sentimientos universales que unen a los seres humanos, en los desafíos y las oportunidades que nos presenta la vida, en el agradecimiento por el amor y las amistades vividas, de corta o larga duración, en la tristeza de un adiós y en la alegría de un reencuentro, en el camino donde nos adentramos casi a ciegas, en las sorpresas que nos depara el futuro y en la posibilidad de volver al hogar, pues éste se encuentra en el interior de uno mismo y uno lo va amueblando poco a poco con muebles de su propio diseño. Hagámoslo con inmenso amor y no esperemos ya más. Reciclemos lo viejo, limpiemos nuestra casa, coloquemos cada cosa en su lugar y, mientras lo hacemos, disfrutemos de la travesía de hacerlo, que es la travesía del vivir. Nuestra vida comienza ahora.

Os dejo con un vídeo de The Frames de la canción Falling Slowly: