El Mundo Today

2010/07/06

Mundial 2010: ¡Y los irlandeses dicen que ganará Alemania!

Me siento a pensar un rato porque esto del fútbol es algo nuevo para mí y me cuesta analizar la situación con lógica. Los irlandeses dicen que la final será entre Alemania y los Países Bajos (a los que me ha costado no llamar Holanda). Me pregunto qué pensarán los uruguayos, aunque pronto se sabrá el resultado de ese partido. A los españoles nos toca esperar un día más. Parece poca cosa, pero en un día puede ocurrir mucho.

Los alemanes pueden haberse quedado sin choucroute y levantarse de mal humor, lamentarse del mal tiempo o discutir por cualquier pequeña incomodidad durante la noche (ruidos en el hotel que no los dejaron dormir bien, por ejemplo). Y piensan en las semifinales con esperanza. España no es uno de los equipos más fuertes. Les metimos cuatro goles a los argentinos, estaremos en la final, confían. De la Eurocopa no se acuerdan más que para decirse que esta vez tendrán la revancha y demostrarán que su equipo es mejor (pues ser el mejor es de lo que se trata).

Mientras tanto, los españoles se levantan sudorosos y deciden tomarse un baño reparador para quitarse el miedo de encima. El seleccionador los lleva de paseo y les alimenta el espíritu recordándoles que ya vencieron a Alemania en la Eurocopa. Los irlandeses podrán haberse olvidado, pero el equipo español no olvida. Deciden apoyar a los uruguayos y en ese gesto de apoyo a los lingüísticamente hermanos están convenciendo al universo de su nobleza. Lo que tenga que ser, será. ¡Wu Wei!

Y los irlandeses dicen que ganará Alemania.
¡Apelemos a las leyes de la naturaleza mágica!

2010/06/18

Carta a José Saramago

Señor Saramago:

Hoy conocí la noticia de su muerte en una red social, Facebook. Pensaba encontrarme con algún mensaje de mis amigos o alguna historia banal cuando la realidad de su muerte me golpeó el alma. Usted ya no estaba entre nosotros. Sentí una inmensa tristeza por el gran respeto que me merece tanto su obra como su persona. Señor Saramago, usted ha sido siempre un gran maestro de vida pues ha dado ejemplo de sencillez, de constancia y de compromiso social. Por eso y si me lo permite, voy a continuar esta carta tuteándolo y dirigiéndome a usted como mi maestro.

Maestro, quiero escribirte esta carta a pocas horas de tu muerte para contarte lo que significaste para mí.

He leído varias obras tuyas. Tu forma de redactar, de hacer posible lo imposible en un lenguaje que parece no tener límites en su belleza sacudió más de una vez mi cuerpo, que parecía vivir un milagro. En La balsa de piedra conseguiste arrancarme más de una sonrisa y varias carcajadas de reconocimiento de una realidad irreal; en Memorial del convento sentí los escalofríos por las víctimas de un destino sin compasión; en El evangelio según Jesucristo me alegré de poder compartir ideas "herejes" de tan gran belleza; en La caverna se apoderó de mí la melancolía de un mundo moderno en el que me veía atrapada y al cual deseaba renunciar. ¡Qué gran desasosiego provocaste en mí, como tú deseabas, qué gran esperanza al final! Maestro, tú me enseñaste que era posible ser libre. Y, por último, El año de la muerte de Ricardo Reis, libro que dejé a la mitad. No es que ya no me guste tu estilo, maestro, es que tu obra se merecía más atención de la podía dedicarle en el momento en el cual comencé a leerla.

Hoy he sabido que ya no estás entre nosotros y me gustaría hablar contigo como tú hiciste con Fernando Pessoa en O ano da morte de Ricardo Reis. Me gustaría retomar este libro y llenarme con tus palabras, con tu cariñosa prosa, tan humana y tan provocativa. Me gustaría escuchar de nuevo las entrevistas que te hicieron en televisión y sentirme inspirada por tu optimismo y tu afán de lucha por un mundo más justo. Me gustaría decirte que tus palabras calaron hondo en mi ser, que tu ejemplo y tus consejos y tus esperanzas en la juventud actual me ensimismaron y empujaron a vivir un poco más acorde a mis principios, que se parecen a los tuyos.

Sé que te voy a echar de menos, maestro, pues pueblas las conversaciones de mi comedor, llenas los estantes de mi sala y sobre todo te has ganado un lugar privilegiado en mi corazón por tu gran humanidad. Me despido de ti con tus palabras.

Con muchísimo cariño,
D.Ruida

2010/05/21

Cumpleaños feliz

El 24 de mayo, Del orden y el caos, cumplió 3 años. El orden reinaba esta bitácora a la hora en que nació y en sus primeros años (los más importantes según ciertas tendencias psicológicas). Ahora reina un caos imponente, esperpéntico y tenaz, que Energu y yo nos afanamos por conservar entre velas de un barco pirata, a falta de tarta y cumpleaños feliz.

Miércoles y Demián se echan de menos. Los antiguos autores de esta bitácora que, junto a mí, emprendieron una aventura escritora, que no literaria, todavía siguen escribiendo en Viaje a la nada (véase el enlace en la parte derecha).

Energu y yo somos anárquicos y bastante desordenados, pero no por falta de ilusión, sino por estilo propio. Quizás algún día aprenda un conjuro que nos convierta en la bitácora de la hora, de la semana, del mes o del año. Por de pronto nos conformamos con sobrevivir y dar la bienvenida a comentarios de queridos amigos, antiguos o nuevos.

Del orden y el caos ofrece ciencia, opiniones políticas, pinceladas de vida, poemas, reflexiones y en fin mil cosas que pueden llenar una tarde cualquiera de un día sin sol. Si hace sol, quedáis excusados, salid a la calle ahora mismo.

Felicito de corazón a todos los que nos acompañan y colaboran con nosotros en este caótico periplo. Espero que el próximo año nos traiga más lectores, más comentarios y una inspiración atinada para verter nuestra alma en papel (virtual, claro).

2010/05/07

18. Paraphrasing Lady Thatcher


Being trustworthy is like being a lady: if you have to tell everyone that you are, it means that you are not.

17. Era la mujer más hermosa que todos habíamos visto en nuestras tristes vidas


Los pescadores de Molinucos entraban al hotel, so cualquier pretexto, por contemplarla. Un botones de diecinueve años se encerró en su habitación sin hacer, estando ella ausente, para improvisarle un apasionado homenaje envuelto desnudo en las usadas sábanas de su cama. Hasta el veterano recepcionista olvidó su lumbalgia para estirarse inverosímilmente sobre el mostrador a recoger su premio: un besito de la Diosa en su jubilosa y casi jubilada mejilla.

Microrrelatos 16-13











16. OTRA COSA
En Argentina hasta McDonald's era otra cosa.

***

15. ENTONCES Y AHORA
--Cuando te lo dije, era verdad --me explicó ella sin levantar la vista de su puto té verde--; pero ahora es mentira.

***

14. EVANGELISMO
--La verdad os hará libres --les dijo el Maestro--; pero dado que eso es lo último que deseáis, voy a contaros unas cuantas trolas. Os encantarán.

***

13. SAMARKANDA
Por no pasar bajo una escalera, el ficticio héroe Super Sticioso fue arrollado por una bicicleta, teniendo que recurrir a todos sus superpoderes para conservar la vida.

2010/05/02

Del orden y el caos (microrrelato 12)


--Sabed --dijo el maestro-- que hay un orden benéfico, simiesco, atemporal, y otro pernicioso, demasiado humano: aquel que pretende negar el Caos; así como hay un caos benigno, lucífero, y otro maléfico, impuesto como Orden.

Rotunda aucthoritas (microrrelato 11)


Cuando la vio, muchos años después de su estreno, «París-Tombuctú» no le pareció taaan mala («El más soez insulto a la inteligencia que he visto en mi vida») como él llevaba diciendo a todo el mundo desde que se estrenó; y sin haberla visto, sólo porque se lo oyó decir así a su amigo Dorronsoro, el del apellido redondo.

Mi mamá me miente (microrrelato 10)


Descubrió el efecto placebo [='me gustará'] cuando su madre le dijo por la tarde que la medicina milagrosa con la que le había curado el dolor de cabeza por la mañana no era sino una cucharada de azúcar disuelta en un vaso de agua.

1922


April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.

2010/04/23

Así nace una pasión: el tango

Los miraba como a dioses. Bailaban con una profundidad que parecía hablarle a mis sueños. Sus piernas se entrelazaban entre ritmos sensuales. Sus cuerpos se acariciaban con deseo. Aunque sólo una niña, presentía ya el lenguaje del cuerpo, el misterio de dos figuras enlazadas. Los miraba fascinada. Sus rostros transmitían dolor y desesperado abandono. Mi infantil timidez era experta en dolor, deseosa de abandono y pasión. El tango se inscribía en mi corazón y marcaba una cita inevitable en el futuro.

Crecí con espinas y rosas. Miedosa y dependiente, buscaba compañía para todas mis aficiones. Llegó el día en que tuve que abandonar el hogar paternal. Me independicé físicamente, pero seguía atada en mi interior. No podía hacer nada yo sola. Un día el tango llamó a mi puerta. Una amiga había encontrado un folleto para bailes de salón y quería que la acompañara. Hablé con la profesora y me inscribí en mis primeras clases de baile. Mi amiga se echó atrás dejándome sola. Cohibida, insegura pero decidida, entré en la academia. La música comenzó a sonar y me cautivó. Resuelta y enamorada ya de unas letras, aprendí mis primeros pasos de tango.

En la clase no había hombres, así que el baile en pareja me estaba vedado. Todavía tímida y llena de inhibiciones, dudo que hubiese podido dejarme llevar en un movimiento tan sensual. Pero mi amor por el tango crecía. La música me llenaba y acompañaba andando a casa. Cambios en la academia hicieron desaparecer el tango. Lloré su ausencia y lo olvidé.

Pasaron años en los que aprendí mucho en la escuela de la vida. Escuela de pasión. Me arriesgué. Amé con desesperado abandono y fui amada, deseé sin freno y fui deseada, maltraté sin piedad y fui maltratada, juré con dolor y rompí mi juramento, lloré con desconsuelo y lloraron por mí. Viví más de una pasión y un día dejé de sentir. Tanto dolor, tantas lágrimas, tanta aniquilación.

Tras una visita a tierra santa y un calvario, regresaron los sentimientos. Y acepté mi destino. Apasionada y abierta al dolor y a la alegría, me tocaría llorar el resto de mi vida, llorar lágrimas de duelo y de éxtasis. Agradecida, me lancé a la vida con ansias de sentir. Respiré la brisa y visité el océano. Vi el hermoso cielo y las aves volando en bandada. Recogí un aroma y deposité más de un beso en rostros amigos. Lloré mis ausencias y miedos. Franqueé las puertas del infierno y superé los retos del reencuentro con el pasado. Me abofeteé con rabia e insulté con ira. Y suspiré de pasión, enamorada del esplendor de la vida. Era el momento adecuado para que el tango regresase.

Y no me sorprendí cuando conocí a Miguel, maestro de tango. Él me guió para que pudiese cumplir mi sueño de la infancia: bailar la pasión. En el primer baile vi que el tango significaba sentir la energía del otro. Que sabía expresarme en el lenguaje del cuerpo. Que, sin inhibiciones, era capaz de dejarme llevar por los diestros movimientos de Miguel y sentir su energía, triste y poderosa, llena de vida y comprensión y vitalidad, compenetrándose con la mía, quizás parecida, y sabiendo que aquel baile era especial, tanto que nos sentimos uno y al unísono nos abrazamos de forma espontánea y fraternal al finalizar la canción. Aquella era la cita que tanto había esperado. Lágrimas de emoción asomaron a mis ojos: el tango me tendía una mano.


Milonga

Volcánica, caótica, democrática (microrrelato 9)


Una sola nube de cenizas de Vulcano escupidas por un solo poro de Gea puso en su sitio a la especie humana; le demostró fehaciente e inútilmente que por sí sola era incapaz de generar las emisiones necesarias para provocar efecto invernadero alguno ("cargarse el planeta", como estúpidamente se atribuía); y más que nada le subrayó cuán superfluos eran en el fondo casi todos los vuelos que programaba.

El día en que conocí a mi Patria (microrrelato 8)


La revelación que me sacó de las tinieblas extranjeristas se produjo una mañana en que mi hermano Luis y yo nos paseábamos por el coqueto jardín de nuestro caserío. Mi españolísima mente, comprendiendo que Bizkaya no podía ser España, salió de la fase de la duda para adherirse firmemente a la Verdad.

Línea circular (microrrelato 7)


Absorta en la lectura de El halcón maltés, Mary Astor olvidó apearse en Argüelles, pero en lugar de sentirse contrariada, lo interpretó como un giro del destino; y teniendo asiento en un vagón rebosante de humanidad, resolvió seguir circulando hasta averiguar en qué punto de partida acabaría todo aquello.

Crisis? What Crisis? (microrrelato 6)


--No veas tanta tele --se mofó de mí Luisito, acodándose en la barra del asador--. La crisis es como el cambio climático y el colesterol: un invento para acojonarnos. No existe, al menos para los que no tenemos hijos ni hipoteca. A nosotros ¿qué nos va a pasar? --añadió segundos antes de caer fulminado por un infarto de su cardio.

Obsoleta (microrrelato 5)



(Para Raúl R.)

Cuando la abuela Nieves sufrió las consecuencias del apagón analógico, en vez de pedir socorro a sus ineptos nietos, le tejió a la tele otro mantel de ganchillo, éste para cubrir la pantalla, y empezó a salir más a la calle. Su racha de victorias a la brisca en el hogar del jubilado también tuvo que ver con este cambio en sus costumbres.

2010/04/03

Madderfucking Œdipus, Man (microrrelato 4)


Durante la explosión hormonal de sus 15 años, su madre le reprochó que ya nunca le contara nada con las siguientes palabras: «Quiero tener intimidad contigo».
Él contestó:
--Pues ahora te jodes. De chiquitín era yo quien quería, y entonces me rechazaste en favor de mi padre. Entre los dos me convertisteis en un neurótico.

2010/04/02

Micr@rrel@t@ (3)


Cuando la fistra de Igual Da se despertó, su propio dinosaurio hembra no sólo seguía allí, sino que también pastaba del presupuesto y se hacía llamar: "nosotras y nosotros, dinosaurias y dinosaurios de este país"...

2010/04/01

Microrrelato (2) o Never Trust a Thin Cook

Tecleando en Google el nombre completo de una antigua novietta (con t doble) que hacía un tiramisù como para jurarle amor eterno, halló una imagen reciente de la transalpina en cuestión vestida de cocinera y demostrativa de que Internet no era lo único que se había expandido desaforadamente en los últimos dieciséis años.

Microrrelato




(con la colaboración involuntaria del ex centrocampista Cifuentes)
Cuando una autoinfligida fractura de peroné le retiró por las malas aun de ese consuelo de tontos llamado "fútbol-7", el que tan bien la tocara tornóse taciturno. Muchos lo celebraron.